
En algún lugar quedo mi infancia,plagada de sueños y fantasía, de aventuras vividas y compartidas con aquellos,que junto a mi vivieron la suya,infancia de risas y llantos,de juegos y mil aventuras, soñando con ser mayores y poder ser lo que cada uno deseaba,ante nuestros ojos de niños todo era posible y fantástico,en nuestras manos poseíamos la inocencia y en nuestros corazones la innata condición del ser.La libertad.
Fuimos creciendo y de cada uno de nosotros fueron surgiendo,hombres y mujeres, con una fuerza irrefrenable que solo la juventud y la inexistente visión del peligro nos da,unos nos convertimos en guerreros,dispuestos a plantar batalla a los abatares de la vida,pertrechados de espadas forjadas año tras año,afiladas armas que tan solo las vivencias son capaces de forjar,cortantes,frías y mas duras que cualquier acero.
Otros se conformaron con ser meros espectadores,de las batallas de otros,les pudo el pánico a batallar y salir heridos, viendo como otros caían heridos y volviendo la mirada para no ver, sin saber que tras sus jaulas de oro,eran ellos los encerrados , los que estaban y están,despojados de sus alas, sus sueños de volar, se fueron difuminando según pasaba su infancia, el valor del propio ser lo olvidaron,para ellos solo valen las posesiones terrenales, olvidando que son volatiles y se pueden perder con facilidad, una vez perdidas ¿que queda? La nada, tan ocupados de conservar, que olvidaron en algún momento, enriquecer lo que realmente nadie nos puede arrebatar. Nuestro propio ser , es el regalo y el bien que mas celosamente debemos guardar.
Fuimos creciendo y de cada uno de nosotros fueron surgiendo,hombres y mujeres, con una fuerza irrefrenable que solo la juventud y la inexistente visión del peligro nos da,unos nos convertimos en guerreros,dispuestos a plantar batalla a los abatares de la vida,pertrechados de espadas forjadas año tras año,afiladas armas que tan solo las vivencias son capaces de forjar,cortantes,frías y mas duras que cualquier acero.
Otros se conformaron con ser meros espectadores,de las batallas de otros,les pudo el pánico a batallar y salir heridos, viendo como otros caían heridos y volviendo la mirada para no ver, sin saber que tras sus jaulas de oro,eran ellos los encerrados , los que estaban y están,despojados de sus alas, sus sueños de volar, se fueron difuminando según pasaba su infancia, el valor del propio ser lo olvidaron,para ellos solo valen las posesiones terrenales, olvidando que son volatiles y se pueden perder con facilidad, una vez perdidas ¿que queda? La nada, tan ocupados de conservar, que olvidaron en algún momento, enriquecer lo que realmente nadie nos puede arrebatar. Nuestro propio ser , es el regalo y el bien que mas celosamente debemos guardar.
Yo soy del primer grupo, de las guerreras, una y otra y otra vez caí en cada batalla y en cada caída me levante con mayor o menor dificultad, en cada batalla ganada aprendí, pero aun mas en las perdidas, las lágrimas vertidas me hicieron fuerte y quizás sabia y endurecida, no por ello insensible, mi mirada jamas se aparta, ni dejo que jamas nadie intente cortar mis alas, mi mas preciado tesoro ,las despliego en cada luna para cargarlas de magia, aun conservo a la niña que bajo la LÚA............jugaba.
A DAMA A LÚA

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